La siguiente parada de Córdoba 2016 en su devenir por el sureste asiático ha sido Vietnam. Mucho más tradicional que el centro y el norte del país, el sur posee una personalidad enteramente propia. Saigón, capital hasta 1975, se llama ahora Ho Chi Minh, un cambio al que muchos de sus habitantes (y extranjeros) todavía se resisten más de tres décadas después.
Pero como quiera que se la denomine, esta dinámica metrópoli comercial sin duda avanza por la senda del progreso. Las calles están llenas de motocicletas y taxis nuevos, mientras que los modernos y altos edificios están añadiendo un resplandeciente esplendor a los bulevares del centro urbano. Siempre ha sido una ciudad emprendedora y, durante décadas, gente procedente de todos los rincones del país ha emigrado hasta ella para hacer fortuna.
 |
 |
El sur de Vietnam, sobre todo Ho Chi Minh, siempre ha sido célebre por su sagacidad para los negocios. Cho Lon, el próspero barrio chino de la ciudad, que existe desde hace mucho tiempo, parece no dormir nunca. No obstante, un elemento que cada vez adquiere mayor importancia en el crecimiento económico de Vietnam se encuentra a unos 125 kilómetros al este, en Vung Tan, el centro de la creciente industria petrolífera del país. Esta localidad, que es uno de los principales puertos del país, goza de un clima suave y es un destino costero muy concurrido los fines de semana, con abundantes playas decentes.
Si bien el petróleo quizás presagie un futuro próspero y halagüeño para Vietnam, de momento su principal producto de exportación es el arroz que se cultiva en el delta del Mekong, el río de los Nueve Dragones. El ancho delta del Mekong se extiende desde la costa este hasta la frontera occidental con Camboya, y hasta Ca Mau por el sur, el extremo más meridional del país

Una extensa red de vías fluviales, canales de irrigación y ríos surca por completo la región, por la que navegan los transbordadores y todo tipo de embarcaciones de vela imaginables, que comunican urbes de ensueño como Can Tho y ChauDoc con la deslumbrante y modernista Ho Chi Minh.
José Luis Cámara Pineda está haciendo un viaje por Oceanía y Asia promocinando Córdoba 2016, si quieres saber más cosas sobre sus aventuras de viaje visita http://joseluiscamara.blogspot.com/
|
La candidatura de Córdoba 2016 como capital europea de la cultura sigue viajando por el continente asiático. Esta vez la parada es Camboya, un país marcado por una deprimente historia que está empezando a salir del túnel de la mano de sus vecinos, los grandes dragones asiáticos (Tailandia, Singapur, Hong Kong y Malasia). De hecho, de aquel pasado doloroso hoy sólo permanece el retrato del horror que ofrece la antigua prisión de Tuol Sleng (ahora museo) y los Killing Fields (campos de exterminio de Choeung Ek).

El país actual es el estado sucesor del poderoso Imperio Jemer, que durante la época de Angkor dominó gran parte de lo que ahora es Laos, Tailandia y Vietnam. Del esplendor de aquellos días sobreviven como un regalo los legendarios templos selváticos de Angkor, monumentos sin rival en el sureste asiático en cuanto a escala y grandiosidad. Y es esa singular mezcla entre el simbolismo, la espiritualidad y la más cruda realidad del subdesarrollo, lo que hace de Camboya un lugar mágico que hechiza a los viajeros. No en vano, una vez superados los rigores del sofocante calor y la aplastante humedad reinante, el país se abre de par en par para acoger a todo el que llega con sinceridad y entusiasmo, las dos principales cualidades de un pueblo donde la esperanza de vida apenas supera los 60 años y el salario medio mensual no llega a los 60 dólares.

Esa despiadada realidad no se palpa, sin embargo, hasta que uno no sale de Phnom Penh, la caótica y excéntrica capital del país, núcleo de intrigas políticas y epicentro de una vasta actividad económica e intelectual. En ella, además, uno puede ascender a lo más alto de la espiritualidad en templos como los de Ounalom y Phnom, donde según cuenta la leyenda una mujer llamada Penh (que ahora da nombre a la ciudad) encontró cuatro estatuas de Buda depositadas en el lugar por las aguas del río Mekong. Éste, que otrora fue escenario del intenso tráfico comercial con China, se adentra desafiante en la urbe y le da salida hacia Vietnam, el vecino rico hollywoodiense.

Junto a sus wats (templos), la frugal y engañosa apariencia camboyana tiene en el Palacio Real y la Pagoda de Plata sus mejores ejemplos. No en vano, el rey es ahora una figura meramente decorativa, a la que manejan sin piedad desde el CPP, el partido que gobierna desde 2008. El papel de Sihamoni, que así se llama el ínclito real, poco o nada tiene que ver con el que tenía hace apenas una década su padre, Sihanouk, figura clave en el desordenado proceso de paz camboyano y considerado como el último rey-Dios que ha tenido el país.

Hombre de estado internacional, general, presidente y hasta director de cine, el excéntrico Sihanouk se sumó al bando de los jemeres rojos después del bombardeo ordenado por Nixon contra Camboya en 1969. Pero, como persona inteligente que era, vio que la amistad con el asesino Pol Pot sólo podía generarle problemas, por lo que decidió recluirse en su palacio y posteriormente exiliarse en Pekín hasta que los acuerdos de paz de París lo devolvieron al trono en 1991.
Desde entonces, y como regalo para su golpeado pueblo, Sihanouk decidió recuperar la vieja tradición del ‘cumpleaños real’, que otorga cuatro días de vacaciones a todos los súbditos allá por el mes de mayo. En la práctica, los fastos de la celebración sólo suponen un importante despliegue de luces y sonidos en la capital, que por unos días se disfraza de opulencia para olvidar las heridas que algunos aún portan en sus cuerpos y todos, sin excepción, conservan en sus memorias.
José Luis Cámara Pineda está haciendo un viaje por Oceanía y Asia promocinando Córdoba 2016, si quieres saber más cosas sobre sus aventuras de viaje visita http://joseluiscamara.blogspot.com/
Tras dejar atrás Bali y antes de entrar en el corazón del Sudeste asiático, la candidatura de Córdoba 2016 hizo una breve escala en Hong Kong. Olvidada por el Imperio chino y habitada por unos pocos granjeros y pescadores, la ciudad poco o nada tenía que ver hace dos siglos con la cosmopolita urbe que es hoy día. Ello se debe, casi exclusivamente, a la intensa actividad comercial generada a raíz de la llegada de los británicos a principios del XIX. Éstos, al igual que hicieran en la India, dejaron su impronta no sólo en el diseño de la ciudad, sino también en las costumbres de buena parte de la población, que sigue teniendo el inglés como lengua oficial.

En 1967, durante la llamada Revolución Cultural, los graves disturbios provocados por los ultraizquierdistas Guardias Rojos de Mao Zedong conmovieron la colonia. Cundió el pánico, pero Hong Kong se mantuvo firme. Finalmente intervino el primer ministro chino, Chou Enlai, y la provincia pudo seguir concentrándose con tranquilidad en su única especialidad: hacer dinero.

Desde entonces, y aunque ha tenido que superar varias tormentas físicas (incluso existe un frente antitifones) y económicas, así como un mortífero brote del síndrome respiratorio agudo severo (SARS), Hong Kong no ha parado de crecer, hasta el punto de que su Producto Interior Bruto (PIB) se sitúa en la actualidad por encima del 6%.

Pero lejos de las macrocifras económicas (que me he permitido la licencia de tomar prestadas), es difícil no caer en el cliché, el abuso de la adjetivación y los superlativos pretenciosos al intentar describir el perfil de esta apabullante ciudad. Porque ni las palabras ni las fotografías pueden llegar a transmitir la energía que genera esta isla futurista y la increíble topografía natural sobre la que se desarrolló. Por eso, hay que tomar distancia y perspectiva para captarla en conjunto y subir lo más alto que se pueda es la mejor manera de disfrutar de esta sensación tan simple. Eso, si tienes la suerte de gozar de un rato despejado, algo realmente complicado en los últimos años, ya que el 70% de los días hay una persistente y molesta neblina. Ésta se debe al alto índice de humedad existente y, sobre todo, a la contaminación del aire, responsable de más de 15.000 muertes prematuras al año.

Pese a todo, Hong Kong es, en todos los sentidos, un lugar embriagador: espectacular, exótico y accesible. Así lo atestiguan muchos de los lugares en los que estuvo presente la banderola de Córdoba 2016. Sus paseos en ferry por Victoria Harbour; la jungla de rascacielos de la isla y el seductor espectáculo luminoso que ofrecen cada noche; sus ‘wet markets’ (llamados así porque el suelo se riega constantemente para eliminar los restos de pescado, fruta y verdura) cargados de olores y sus más de 10.000 restaurantes; sus tranvías e históricos callejones al más puro estilo de Shanghai; sus hoteles de lujo, sus templos ancestrales, las carreras de caballos en Happy Valley.
Todo eso y mucho más se llega a palpar en Hong Kong en unas pocas horas. Basta con dejarse llevar por el viento y el agua (Feng shui), los dos elementos de la naturaleza que equilibran el armonioso entorno de esta ciudad de autopistas que pueden llegar hasta el cielo.
José Luis Cámara Pineda está haciendo un viaje por Oceanía y Asia promocinando Córdoba 2016, si quieres saber más cosas sobre sus aventuras de viaje visita http://joseluiscamara.blogspot.com/
Después de recorrer las dos islas neozelandesas y hacer una breve parada en Sydney, la candidatura de Córdoba como capital europea de la cultura en el año 2016 ha estado en uno de los países más turísticos del planeta: Bali.
Con sus verdes arrozales, bucles de olas tentadoras, ceremonias religiosas cautivadoras, danzas hipnotizantes y decenas de paradisíacas playas, esta isla es un rincón para perderse con más de 3.000 años de antigüedad. Aquí, el término ‘pequeño’ no es precisamente sinónimo de ‘limitado’. En Bali todo es exuberante y magnificente, desde los placeres de la cocina local al hedonista reposo en el spa. Desde una cerveza Bintang vespertina bien fría hasta una acalorada noche de discotecas y clubes, siempre se puede decidir la intensidad que uno quiere ponerle a su estancia.
Como si de una metáfora se tratase, y como su propio nombre indica en el dialecto local, Bali es una continua ‘ofrenda’ para el visitante, que desde que aterriza en el aeropuerto Ngurah Rai debe tener claro qué Bali pretende vivir. Porque hasta este pequeño punto situado en medio del océano Indico llegan cada año más de diez millones de turistas, no sólo para tumbarse al sol de playas como Padang-Padang, Balangan o Jimbaran, también para gastar millones de rupias en todo tipo de compras y souvenirs, en zonas como Kuta o Seminyak, donde los templos compartan espacio con los McDonald’s, las tiendas de Ralph Lauren y los concesionarios de Porsche.
Aprovechando toda esa vorágine de ocio y consumo, Córdoba 2016 ha recibido el apoyo de la amplia comunidad española que reside en la isla, y ha visitado zonas como Ubud, Amed, Lovina y Permuteran, apacibles pueblos costeros que nada tienen que ver con el cosmopolitismo playero de Legian o Nusa Dua.
Además, merced al apoyo de la Dirección Nacional de Turismo, Córdoba tendrá su pequeño espacio en dos oficinas de información de Denpasar, la capital balinesa, una ciudad desbordante donde nada ni nadie deja indiferente al viajero. Próxima parada: Hong Kong.
José Luis Cámara Pineda está haciendo un viaje por Oceanía y Asia promocinando Córdoba 2016, si quieres saber más cosas sobre sus aventuras de viaje visita http://joseluiscamara.blogspot.com/
La candidatura de Córdoba como capital europea de la cultura en 2016 continúa su periplo por Oceanía y Asia, donde estará presente los próximos meses.
Después de recorrer las dos islas que forman Nueva Zelanda, hicimos una breve escala en Sydney, la ciudad más cosmopolita y ecléctica de Australia. Más de 120 nacionalidades se abren sincrónicamente en un abanico de colores, razas y condiciones. Y gracias a este melting pot cultural, todo ocupa su espacio, su sitio. Lo tiene en la City, en sus rascacielos y sus multinacionales; en The Rocks y en sus bares de copas; en Darling Harbour y en sus museos; en Darlinghurst y en sus galerías de arte; en Bondi Beach y en sus cafés.
En todos estos lugares estuvo presente la bandera de Córdoba 2016, que por supuesto también se dejó ver en los dos monumentos más representativos de la ciudad, el Harbour Bridge y el edificio de la Opera House. En la entrada de éste, donde se ubica un punto de información turística, dejamos varias revistas en inglés de la candidatura, material que interesó a un buen número de personas que en esos momentos se encontraban visitando el centro artístico que diseñó el danés Jarn Utzon.
Con ello, la candidatura se traslada hasta el continente asiático, siendo Bali nuestra puerta de entrada. Después, Hong Kong, Vietnam, Laos, Camboya, Tailandia y China nos esperan.
José Luis Cámara Pineda está haciendo un viaje por Oceanía y Asia promocinando Córdoba 2016, si quieres saber más cosas sobre sus aventuras de viaje visita http://joseluiscamara.blogspot.com/
|
|