Córdoba, Europa
En virtud de la decisión nº 1622/2006/CE del Parlamento Europeo y del Consejo, de 24 de octubre de 2006, por la que se establece una acción comunitaria en favor de la manifestación «Capital Europea de la Cultura» para los años 2007 a 2019 (Diario Oficial L 304 de 3.11.2006), la consecución de la Capitalidad Cultural para Córdoba en el año 2016 cifra en la dimensión europea de la ciudad un basamento imprescindible y una apuesta básica de cara a su viabilidad presente y futura.
Aunque la noción de dimensión europea no es un concepto unívoco y nítido de fácil definición, las especiales características de Córdoba como realidad histórica, social y cultural permiten desarrollar algunas líneas definitorias y articuladoras de tal naturaleza transnacional, integradora y ecléctica.
Las líneas articuladoras del informe conjugan solidariamente las señas identitarias de la ciudad de Córdoba a lo largo de sus dos milenios de historia —tanto en su dimensión social como material y arquitectónica— con los rasgos propios de la conciencia y cultura europeas en su legado histórico, en su vertiente actual y en su proyección futura. Tales líneas no se definen únicamente como ejes caracterizadores, sino principalmente como ejes dinamizadores y articuladores del papel de Córdoba a partir del año 2016 como referente cultural tanto en el ámbito estrictamente local como en el de su entorno nacional y supranacional.
El equilibrio entre las cualidades innegables del legado histórico de la ciudad y su viable potencialidad en la generación de cultura para los ciudadanos e instituciones de la Europa del siglo XXI exige una armonización necesaria entre los valores culturales comunes del pasado, del presente y, fundamentalmente, del futuro.
«La unidad de Europa no es una fantasía, sino que Europa es la realidad misma y la fantasía es precisamente lo otro: la creencia de que Francia, Alemania, Italia o España son realidades sustantivas e independientes»
(Ortega y Gasset, Prólogo para franceses, 1937)


